Mercenarios planetarios,
ignorantes creyentes de la tolerancia,
patéticos profetas que abogan por un mundo solidario,
pero siempre y cuando tengan sus tierras y palacios.
Aprendices de dioses
que hilan y deshilan las vidas del pueblo llano
entregándoles caramelos masticables
etéreos como todas sus supuestas verdades.
Fieles devotos del Dios Amarillo,
forjadores de la religión del capitalismo,
enredaderas que trepan por las paredes de la vida
ahogando a todo aquel que no les siga.
Infructuosos continentes de almas,
creadores de la pócima de la mezquindad,
algún día se os desmitificará
y vosotros, desmochadores de la cultura,
tendréis que despertar.