Intento despertar y no puedo.
La soledad frecuenta mi agonía.
Un infinito abismo, solitario,
es mi única compañía.
Triste preludio cargado de rosas.
Rosas de tus labios.
Rosas etéreas que ciegan mi corazón.
Rosas decorativas de esta cárcel de amor.
Miro… me muero.
Veo un vacío… un abismo.
A un lado ese corazón,
machacado y ultrajado por tus labios.
Me paro.
Mi alma se fuga de mi cuerpo.
Recuerdo esas rosas perennes
Regando con sus pétalos el recuerdo de unos besos.
Sueño y vuelvo a ese paraíso.
Rodeado de flores, de verde y de mar.
A mi vera tu compañía.
Las rosas rebrotan
y la vida se convierte en inmortal primavera.
Inmutable, inquebrantable.
Intento despertar y no puedo.
