La Buhardilla de Calixto

Mes: diciembre 2024

  • Tienes razón Miguel

    Tienes razón Miguel

    Image by Tobias Heine from Pixabay

    Artículo publicado el 21 de junio de 2024.

    El sábado pasado coincidí con Miguel. Miguel es una persona convencida de que las cosas deben cambiar. Una persona auténtica, comprometida y con un diagnóstico claro de que esta sociedad no la arreglamos con palabras bonitas. En un ejercicio de honestidad me dijo: “eres muy blando Héctor, hay que meter caña”.

    No le falta razón a Miguel. En muchas ocasiones uno intenta encontrar las palabras correctas para trasmitir un pedacito de esa realidad que nos rodea, que muchas personas sufren y que parece no importar ni un bledo. Un intento de seducir con la melódica concatenación de palabras, como si estuviera creando una partitura reflexiva que invite y anime al cambio social. Pero realmente… no interesa.

    Ese desinterés puede ser por dos motivos: o no se cree lo que están viviendo tantas personas o no se quiere cambiar. No sé cuál de los dos motivos me preocupa más. Pero es cierto que la desigualdad crónica que vivimos aviva mensajes perversos que intentan convencernos de que la gente vive muy bien, que hay “paguinas”, que si tan mal se estuviera pasando habría una revolución… Claro. Eso lo hacemos desde nuestra comodidad. Desde ese porcentaje de personas que vivimos con cierto oxígeno.

    Pero la realidad nos dice otra cosa. En nuestra ciudad, en nuestra región, una de cada diez personas sobrevive con menos de 20,35 € al día. Alguno dirá: “eso es mucho”. Vamos a ver. Un alquiler chollo en Gijón suponen entre 14 y 19 € al día. Tener un techo bajo el que dormir y que podamos llamarlo hogar dejan libres a una persona que está sola entre 6,35 y 1,35 €. Paguemos luz, gas, comida… Esta es la realidad a la que se enfrentan hombres y mujeres que sobreviven con una pensión no contributiva, personas que malviven con el Ingreso Mínimo Vital o el Salario Social Básico. Si esa persona tiene un hijo o una persona dependiente a su cargo, la cosa se complica todavía más.

    Hagan la prueba, queridos lectores. Pierdan todo lo que tienen en la vida, intenten sobrevivir y luego pensemos un poco lo que entre todos y todas estamos haciendo. ¿Cómo puede ser que el nivel de renta media en nuestra región haya subido en los últimos años más de un 8 % y la tasa de pobreza se haya mantenido entre un 18-20 %? Eso tiene un nombre claro, seguimos alimentando la desigualdad.

    La desigualdad es el caldo de cultivo más peligroso que existe. No podemos hablar de democracia, si las personas que viven en ella no tienen el poder de vivirla. La desigualdad es ese virus que corroe los cimientos de la convivencia, de la dignidad.

    Necesitamos dejar de hablar y escribir, para actuar. Necesitamos que quienes lideran nuestras administraciones entiendan que esto es insostenible. Necesitamos más vivienda, más oportunidades reales de empleo, más educación, más salud… Necesitamos, como dice Miguel, “meter caña” a la realidad. 

  • Mar de niebla, 20 años cambiando realidades

    Mar de niebla, 20 años cambiando realidades

    Artículo publicado el 14 de junio de 2024.

    Al oeste del oeste existe un pequeño lugar donde ocurren cosas realmente increíbles. Un espacio construido por y para las personas. Creado desde el compromiso y la ilusión de quienes creen que es posible hacer de nuestros barrios un lugar de esperanza y oportunidades.

    Nos hemos acostumbrado en exceso a vivir la vida como un reto que en muchas ocasiones se vuelve ingobernable. El individualismo acaba siendo causa y consecuencia de una desconexión abrumadora que nos sitúa frente al espejo del destino como únicos valedores y hacedores de lo que nos pasa en la vida. Una especie de Matrix que nos desconecta del gran poder que tenemos las personas cuando miramos a los lados y descubrimos la fuerza de lo colectivo, el poder de lo comunitario.

    Hace 20 años un pequeñito grupo de vecinos y vecinas de la zona oeste decidió juntarse. Decidió juntarse para crear una alternativa, una propuesta que pudiera vertebrar esas conexiones olvidadas al servicio de mejorar su entorno. No fue un camino fácil. Según avanzaba el proyecto, las necesidades aumentaban. La verdadera realidad que vivimos muchas personas se hizo latente. Y ante esto, tocaba alzarse para buscar soluciones.

    Soluciones que no sólo se fijaran en acompañar a quienes menos oportunidades tienen. Era importante generar un cinturón de protección que afinara la sensibilidad y capacidad de acción de todo un territorio. Esa mirada permitió que naciera un proyecto comunitario que interpelaba a todo aquel que quisiera sumar. A todo aquel que sintiera que puede ser protagonista de esa generación de alternativas y realidades donde convivir y experimentar. Una contribución a un patrimonio social y comunitario propiedad de quienes viven y conviven allí.

    Con los años, ese pequeño espacio se fue haciendo más grande en espíritu. Sus paredes, sus techos, sus suelos tienen el sello de muchísimas personas que han sido verdaderas hacedoras de lo que hoy existe. Un lugar donde se juntan niños y niñas, adolescentes, jóvenes, familias, personas que viven situaciones un poco más frágiles y personas que quieren aportar su granito de arena. Es difícil enumerar todo lo que ahí pasa, no creo que nadie sea capaz de hacerlo. Y eso es maravilloso. Un canto a la capacidad de construir cuando dejas hacer, cuando confías en las personas. Una entidad, un proyecto, no sólo debe hacer, también debe posibilitar que otros hagan. Desde la humildad, desde la colaboración, desde el enfoque al bien común.

    Mañana el parque de L´Arbeyal acogerá su 20 aniversario de 12.00 a 19.00: talleres, paella, actividades, actuaciones… un momento único para celebrar. Un momento para compartir con todas aquellas personas que sentimos con pasión todo lo que ha hecho, hace y seguirá haciendo el proyecto comunitario de Mar de niebla.

    Gracias a todas las personas que hacen posible ese pequeño lugar donde pasan cosas realmente increíbles. 

  • De Toronto a la Lloca del Rinconín

    De Toronto a la Lloca del Rinconín

    Artículo publicado el 7 de junio de 2024.

    “Las personas necesitamos de la locura, de lo contrario nunca se es libre”. Así escribía en la primera mitad del siglo XX el filósofo griego Kazantzakis su particular elogio a la locura. Un preludio revolucionario ante los postulados y las prácticas desarrolladas desde nuestra sociedad cuando emanan diagnósticos psiquiátricos que desproveen a las personas de dignidad e igualdad de derechos.

    Hace unos cuantos años tuve la oportunidad de entender como nuestro modelo de desarrollo y consumo era uno de los mayores factores de riesgo que nos rodeaban a la hora de mantener el bienestar emocional. El stress, las dificultades, el individualismo… no hacen más que regar nuestra salud mental de desestabilizadores que nos hacen vulnerables al sufrimiento psicosocial. Vivimos tan deprisa que nos olvidamos de vivir. Quebramos. Y ante eso, en muchas ocasiones, nos encontramos con un sistema (o sistemas) que obvia todo aquello que vive, siente o sufre una persona que busca respuestas. Respuestas que parecen conducir todas ellas a la medicalización crónica como única alternativa, sin más opciones ni recursos (sobre todo si no tienes dinero). Una travesía en el desierto que se ve acrecentada por la criminalización que generan los discursos sociales preponderantes en torno a quienes transitan por esos sufrimientos.

    Como sociedad, así en genérico, tendemos a denostar (por no decir repudiar) todo aquello que pueda estar próximo a la “locura”, a la realidad de la salud mental en nuestro tiempo. Un desconocimiento que genera miedo. Una percepción extemporánea que necesita ser revisada y reconstruida. Aquello que no responda a los cánones preestablecidos, es rechazado y tratado de reconducir desde una apología del “cuerdismo” que obvia la fina línea que “separa” cordura de locura. Quizás debemos preguntarnos ¿qué es la cordura?, ¿existe realmente?

    Hace 31 años Toronto fue escenario de la primera reivindicación de un movimiento global que reivindica el Orgullo Loco. Un movimiento que busca alcanzar una identidad renovada y afirmativa de las personas tachadas de “locas”. Un canto al respeto, la dignidad, el apoyo mutuo y la participación social en igualdad. En España fue la Asociación Hierbabuena la primera que llevó a las calles de nuestro país esta celebración, concretamente en Oviedo. Este año celebramos 14 años desde la irrupción del Orgullo Loco en nuestro país. Y como en muchas otras cuestiones, Asturias pionera.

    Que mejor lugar para juntarse y celebrarlo que la Lloca del Rinconín. Será mañana sábado 8 de junio a las 12:00. Una invitación que Hierbabuena nos hace a toda Asturias para empezar a escuchar a quienes han vivido, viven y vivirán experiencias de sufrimiento psicosocial. Una escucha que debe transformase en un cambio en nuestra manera de entender la salud mental. De momento, empecemos viéndonos mañana en el Rinconín. Aparquemos la cordura, abracemos la locura.